La dosimetría personal constituye uno de los pilares fundamentales de la protección radiológica operacional en los servicios de diagnóstico por imagen. Para los opositores al cuerpo de Técnico Especialista en Radiodiagnóstico, dominar los conceptos relacionados con los sistemas de medida y control de la exposición ocupacional resulta imprescindible, ya que se trata de un tema recurrente en los exámenes de las diferentes comunidades autónomas y que además tiene aplicación práctica directa en el ejercicio profesional diario.
Este artículo desarrolla de manera exhaustiva los fundamentos de la dosimetría personal, los tipos de dosímetros utilizados en el ámbito hospitalario, los criterios de interpretación de resultados y la normativa vigente que regula el control dosimétrico del personal profesionalmente expuesto a radiaciones ionizantes. Un conocimiento sólido de esta materia es esencial tanto para superar las oposiciones de radiodiagnóstico como para garantizar la seguridad laboral en el servicio.
Fundamentos de la dosimetría personal en radiodiagnóstico
La dosimetría personal es el conjunto de técnicas y procedimientos que permiten cuantificar la dosis de radiación ionizante recibida por los trabajadores profesionalmente expuestos durante el desarrollo de su actividad laboral. Se trata de una exigencia legal establecida en el Real Decreto 1029/2022, que transpone la Directiva 2013/59/Euratom del Consejo sobre normas de seguridad básica para la protección contra los peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes.
El objetivo fundamental de la dosimetría personal es verificar que las dosis recibidas por los trabajadores se mantienen por debajo de los límites legales establecidos y tan bajas como sea razonablemente posible, en aplicación del principio ALARA (As Low As Reasonably Achievable). Además, permite identificar situaciones anómalas de exposición, evaluar la eficacia de las medidas de protección implementadas y mantener un registro histórico de las dosis acumuladas por cada trabajador a lo largo de su vida laboral.
Clasificación de los trabajadores expuestos
Según la normativa vigente, los trabajadores expuestos a radiaciones ionizantes se clasifican en dos categorías en función de la dosis efectiva anual que puedan recibir:
- Categoría A: Trabajadores que por las condiciones de su puesto de trabajo pueden recibir una dosis efectiva superior a 6 mSv por año oficial, o una dosis equivalente superior a 15 mSv por año oficial para el cristalino, o superior a 150 mSv por año oficial para la piel y las extremidades.
- Categoría B: Trabajadores que por las condiciones de su puesto de trabajo pueden recibir dosis efectivas superiores a 1 mSv por año oficial, sin alcanzar los valores establecidos para la categoría A.
En la mayoría de los servicios de radiodiagnóstico, los Técnicos Especialistas suelen estar clasificados como categoría B, aunque aquellos que trabajan habitualmente en procedimientos de radiología intervencionista o hemodinámica pueden alcanzar la categoría A debido a las mayores tasas de dosis presentes en estas técnicas.
Tipos de dosímetros personales
Existen diferentes tecnologías de dosimetría personal, cada una con sus características, ventajas e inconvenientes. Los más utilizados en el ámbito del diagnóstico por imagen son los siguientes:
Dosímetros de película fotográfica
Fueron los primeros dosímetros personales ampliamente utilizados, aunque actualmente están en desuso en la mayoría de las instituciones sanitarias. Consisten en una emulsión fotográfica sensible a la radiación, contenida en un portadosímetros con diferentes filtros que permiten discriminar el tipo de radiación y estimar la energía del haz incidente.
Ventajas: Bajo coste, permite identificar el tipo de radiación, proporciona un registro permanente de la exposición.
Inconvenientes: Sensibles a la temperatura, la humedad y la luz, requieren procesado fotográfico en laboratorio, no son reutilizables, pérdida de información con el tiempo (efecto fading).
Dosímetros termoluminiscentes (TLD)
Los dosímetros TLD constituyen actualmente el sistema más extendido en los hospitales españoles. Se basan en materiales cristalinos (habitualmente fluoruro de litio dopado, LiF:Mg,Ti) que al ser irradiados almacenan energía en forma de electrones atrapados en defectos de la red cristalina. Cuando posteriormente se calientan estos materiales de forma controlada, los electrones atrapados vuelven a su estado fundamental emitiendo luz en cantidad proporcional a la dosis absorbida.
Ventajas: Amplio rango de medida (desde μGy hasta varios Gy), buena precisión, respuesta casi independiente de la energía, reutilizables, pequeño tamaño, estables en el tiempo.
Inconvenientes: Requieren equipamiento especializado para su lectura (lector TLD), el proceso de lectura borra la información (lectura destructiva), no permiten lecturas parciales.
Dosímetros de luminiscencia ópticamente estimulada (OSL)
Representan la evolución tecnológica más reciente en dosimetría personal. Utilizan cristales de óxido de aluminio dopado con carbono (Al₂O₃:C) que, al igual que los TLD, almacenan energía cuando son irradiados, pero en este caso la liberan mediante estimulación con luz láser en lugar de calor.
Ventajas: Excelente sensibilidad (pueden detectar dosis del orden de 10 μSv), amplio rango dinámico, lectura no destructiva que permite relecturas, respuesta muy estable en el tiempo, proceso de lectura más rápido que los TLD.
Inconvenientes: Coste inicial del equipamiento más elevado, aunque el coste por dosimetría es competitivo.
Dosímetros electrónicos personales (EPD)
Los dosímetros electrónicos son dispositivos activos que proporcionan lecturas inmediatas y continuas de la tasa de dosis y de la dosis acumulada. Incorporan detectores de estado sólido (habitualmente diodos de silicio o detectores de semiconductor) y electrónica asociada que permite visualizar en tiempo real la exposición recibida.
Ventajas: Lectura directa e inmediata, permiten conocer la tasa de dosis en cada momento, pueden programarse alarmas en caso de superarse umbrales predefinidos, útiles para fines formativos y optimización de procedimientos.
Inconvenientes: Coste elevado, requieren calibración periódica, mayor volumen y peso que los dosímetros pasivos, necesitan alimentación eléctrica (baterías).
En la práctica clínica, los dosímetros electrónicos se utilizan principalmente como complemento a los dosímetros pasivos (TLD u OSL) en procedimientos de alta dosis como radiología intervencionista, mientras que para el control de rutina se emplean los sistemas pasivos que son remitidos mensual o trimestralmente al servicio de dosimetría para su lectura.
Colocación y uso correcto de los dosímetros
La correcta colocación del dosímetro personal es fundamental para que la medida obtenida sea representativa de la dosis recibida por el trabajador. Las recomendaciones generales son las siguientes:
Dosímetro de cuerpo entero
Es el dosímetro principal y obligatorio para todo el personal clasificado como trabajador expuesto. Debe portarse en la región anterior del tronco, a la altura del pecho, en la zona comprendida entre el hombro y la cintura. Cuando se utiliza delantal plomado de protección, existe controversia sobre si debe colocarse por encima o por debajo del delantal:
- Sobre el delantal: Mide la dosis en la zona desprotegida (cabeza, cuello, extremidades) y permite estimar la dosis efectiva aplicando un factor de corrección. Este es el criterio más conservador y el recomendado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para trabajadores de categoría A.
- Bajo el delantal: Mide la dosis que realmente llega al tronco protegido, proporcionando una estimación más realista de la dosis a los órganos internos. Es el criterio habitualmente aplicado para trabajadores de categoría B.
Dosímetro de extremidades (anillo dosimétrico)
En aquellos procedimientos en los que las manos se aproximan de forma habitual al haz primario de radiación (radiología intervencionista, quirófano, ortopedia), debe utilizarse un dosímetro adicional en forma de anillo para evaluar la dosis equivalente en las extremidades. Se coloca en la base del dedo índice o corazón de la mano más expuesta, con el elemento detector orientado hacia la palma de la mano.
Dosímetro de cristalino
Dado que los últimos estudios radiobiológicos han evidenciado que el cristalino es más radiosensible de lo que se creía, y que el límite de dosis equivalente para este órgano se ha reducido de 150 mSv/año a 20 mSv/año (promediados en 5 años, sin superar 50 mSv en un año), en procedimientos de alta tasa de dosis se recomienda el uso de un dosímetro específico colocado en la región frontal, a la altura de los ojos, o en la zona externa de las gafas plomadas de protección.
Periodicidad de la lectura y registro dosimétrico
La normativa establece que los dosímetros de los trabajadores de categoría A deben leerse con una periodicidad mensual, mientras que para los trabajadores de categoría B puede ser trimestral. Los resultados deben ser comunicados al trabajador y al servicio de prevención, y quedan registrados en el historial dosimétrico personal.
El servicio de dosimetría elabora informes periódicos que incluyen:
- Dosis del período de control (mensual o trimestral)
- Dosis acumulada en el año oficial (1 de enero a 31 de diciembre)
- Comparación con los límites de dosis legales
- Identificación de dosis anómalas o incidentes dosimétricos
Estos registros deben conservarse durante al menos 30 años después de finalizada la exposición laboral del trabajador, y en caso de exposiciones accidentales o situaciones especiales, durante toda la vida del trabajador.
Límites de dosis para trabajadores expuestos
El RD 1029/2022 establece los siguientes límites de dosis para trabajadores profesionalmente expuestos:
- Dosis efectiva: 20 mSv por año oficial, promediados en períodos de 5 años consecutivos, sin superar 50 mSv en un solo año.
- Dosis equivalente en cristalino: 20 mSv por año oficial, promediados en períodos de 5 años consecutivos, sin superar 50 mSv en un solo año.
- Dosis equivalente en piel: 500 mSv por año oficial (promediados en 1 cm² de piel, independientemente de la superficie expuesta).
- Dosis equivalente en manos, antebrazos, pies y tobillos: 500 mSv por año oficial.
Para trabajadoras embarazadas, desde el momento en que se comunica el embarazo hasta el parto, las condiciones de trabajo deben ser tales que la dosis al feto sea lo más baja posible y en todo caso inferior a 1 mSv durante el período restante del embarazo. Para trabajadoras en período de lactancia, no pueden realizar trabajos que supongan riesgo de contaminación radiactiva.
Interpretación de los resultados dosimétricos
Los resultados de los dosímetros personales deben interpretarse en su contexto. En condiciones normales de trabajo en un servicio de radiodiagnóstico convencional, las dosis mensuales habituales se sitúan por debajo de 0,2 mSv/mes. Valores superiores requieren investigación de las causas:
Causas de lecturas dosimétricas elevadas
- Uso incorrecto del dosímetro: Olvido del dosímetro en la sala de exploración durante los estudios, no guardarlo en lugar protegido cuando no se utiliza.
- Deficiencias en las prácticas de protección radiológica: No utilización del delantal plomado, permanencia innecesaria en la sala durante las exposiciones.
- Realización de procedimientos de alta dosis: Aumento puntual de la carga asistencial en radiología intervencionista o estudios fluoroscópicos prolongados.
- Contaminación radiactiva del dosímetro: En servicios de medicina nuclear, el dosímetro puede contaminarse superficialmente con radioisótopos.
- Exposición médica accidental del dosímetro: El trabajador ha sido sometido a una exploración radiológica portando el dosímetro.
Ante una lectura anómala, debe realizarse una investigación para determinar la causa y, si corresponde a una exposición real del trabajador, evaluar sus consecuencias y adoptar medidas correctoras para evitar su repetición.
Integración con otros sistemas de control dosimétrico
La dosimetría personal debe complementarse con otros sistemas de vigilancia y control:
Dosimetría ambiental
Mediante detectores fijos colocados en diferentes puntos de las instalaciones radiológicas se monitoriza la tasa de dosis ambiental, permitiendo verificar la eficacia de los blindajes y detectar posibles fugas o situaciones anómalas de exposición. Esta información es complementaria a la dosimetría personal y ayuda a optimizar las condiciones de trabajo.
Dosimetría operacional
Durante procedimientos de radiología intervencionista, el uso de dosímetros electrónicos permite monitorizar en tiempo real la tasa de dosis y optimizar las técnicas de trabajo, reduciendo los tiempos de fluoroscopia y aumentando la distancia al foco de radiación.
Vigilancia médica
Los trabajadores expuestos deben someterse a vigilancia de la salud específica con periodicidad anual, que incluye examen médico y, en su caso, exploraciones complementarias orientadas a la detección precoz de efectos adversos de la radiación.
Aspectos prácticos para el opositor
En las oposiciones de técnico superior en imagen para el diagnóstico, las preguntas sobre dosimetría personal suelen centrarse en aspectos normativos, técnicos y prácticos. Es fundamental conocer los límites de dosis establecidos en la normativa vigente, los tipos de dosímetros y sus características, la clasificación de trabajadores expuestos y las recomendaciones sobre colocación y uso de los dispositivos de medida.
Los casos prácticos pueden plantear situaciones de interpretación de resultados dosimétricos anómalos, identificación de errores en el uso de dosímetros o aplicación de medidas correctoras ante superación de niveles de referencia. Es importante relacionar estos conocimientos con los principios generales de protección radiológica y la normativa específica del temario de radiodiagnóstico para oposiciones.
Puntos clave para el examen
- La dosimetría personal es obligatoria para todos los trabajadores expuestos a radiaciones ionizantes clasificados en categoría A o B.
- Clasificación de trabajadores: Categoría A si pueden recibir >6 mSv/año de dosis efectiva; Categoría B si pueden recibir >1 mSv/año sin alcanzar los valores de categoría A.
- Límite de dosis efectiva: 20 mSv/año oficial (promediados en 5 años), sin superar 50 mSv en un año.
- Límite para cristalino: 20 mSv/año (promediados en 5 años), sin superar 50 mSv/año. Este límite se redujo recientemente desde 150 mSv/año.
- Límite para piel y extremidades: 500 mSv/año oficial.
- Dosímetros más utilizados: TLD (termoluminiscentes) y OSL (luminiscencia ópticamente estimulada) para control de rutina; dosímetros electrónicos (EPD) para lectura inmediata en procedimientos de alta dosis.
- Colocación del dosímetro de cuerpo entero: Región anterior del tronco, entre hombro y cintura. Con delantal plomado: sobre el delantal para categoría A (criterio conservador), bajo el delantal para categoría B (criterio habitual).
- Dosímetro de anillo: Obligatorio en procedimientos con proximidad de las manos al haz primario. Se coloca en la base del dedo índice o corazón de la mano más expuesta.
- Periodicidad de lectura: Mensual para categoría A, trimestral para categoría B.
- Embarazo: Dosis máxima al feto <1 mSv desde la declaración del embarazo hasta el parto.
- Conservación de registros: Mínimo 30 años tras finalizar la exposición laboral; en caso de exposiciones accidentales, durante toda la vida del trabajador.
- Ventajas de los TLD: Reutilizables, amplio rango de medida, buena precisión, tamaño pequeño, estabilidad temporal.
- Ventajas de los OSL: Mayor sensibilidad que TLD, lectura no destructiva (permite relecturas), proceso más rápido.
- Dosímetros electrónicos: Proporcionan lectura inmediata, permiten programar alarmas, útiles en formación y optimización, mayor coste.
- Normativa de referencia: RD 1029/2022 (transpone Directiva 2013/59/Euratom), que deroga el anterior RD 783/2001.



